Al llegar a la bifurcación del camino de la vida eterna, uno de los caminos conduce al cielo, y el otro al infierno.
Allí nos encontramos con tres personajes borrosos a los que no podemos reconocer: la Madre Teresa de Calcuta, Hitler y Napoleón. La primera, claro, siempre dice la verdad, el segundo miente siempre, y el tercero a veces miente, y a veces no. Por supuesto, con la niebla no se distinguen, y solo tenemos dos preguntas, del tipo SI/NO, para hallar el camino hacia la salvación. Podemos hacer las dos preguntas a un mismo personaje, o a dos distintos. ¿Cuáles son estas dos preguntas?

Solución
Tenemos tres personajes A, B y C: la Madre Teresa siempre dice la verdad; Hitler miente siempre; Napoleón no se sabe.
El más problemático es Napoleón, por lo que intentaremos formular una pregunta para eliminarlo, así que preguntamos a A: “¿Es el enunciado de que eres la Madre Teresa equivalente al enunciado de que B es Napoleón?”
- Supóngase que responde SÍ. Si A es la Madre Teresa, B tiene que ser Napoleón ya que la Madre Teresa siempre dice la verdad y si el primer enunciado es verdadero el segundo enunciado también tiene que ser verdadero. Si A es Hitler, B tiene que ser Napoleón ya que, como Hitler siempre miente, los dos enunciados no pueden ser equivalentes (uno es verdadero y otro falso), luego nos diría que SÍ. Lo cual también significa que C no es Napoleón. Si A fuese Napoleón, daría igual la respuesta porque C no sería Napoleón. Por lo que un SÍ siempre significará que C no es Napoleón.
- Si A responde que NO, se razona igual que antes y se concluye que B no es Napoleón.
Por lo que si responde SÍ escogeremos a C y si dice NO escogeremos a B para hacer la 2ª pregunta (estaríamos seguros de preguntar al que siempre miente o al que siempre dice la verdad).
Al que hayamos escogido le preguntaremos: “¿Es el enunciado de que eres la Madre Teresa equivalente al enunciado de que este camino lleva al cielo?“.
Una respuesta SÍ significa que sí que lleva al cielo y una respuesta NO significa que el camino que lleva a cielo es el otro, independientemente de que al que preguntes sea la Madre Teresa o Hitler. Este último razonamiento es análogo a los anteriores.